El futuro pertenece a quienes creen
en la belleza de sus sueños”
Eleanor Roosevelt

Estamos llegando a la recta final de otro año y es el mejor momento para recapitular y contar nuestros logros, pequeños o grandes, absolutamente TODOS sin dejar fuera alguno por insignificante que lo consideremos. Hacerlo parece obvio, pero la verdad es que no lo es porque las personas tendemos a olvidar alguna que otra cosa que logramos, principalmente a nivel interno.

Si compramos un auto, una casa, una Tablet o un Smartphone lo tenemos bien claro, festejamos, nos sentimos orgullosos, lo compartimos con la familia y amigos. Pero, ¿qué hay de los cambios de hábitos, actitudes y/o creencias que te llevaron a lograr tus metas o a gozar de un mayor bienestar? ¿Qué hay de haber puesto límites en tus relaciones para hacerlas más armoniosas? ¿Este año te atreviste a decir algo necesario a tu amigo, padres, pareja, jefe o colega que te llenó de orgullo? ¿Las personas te respetan más? Tal vez ahora comes mejor o te atendiste un padecimiento diligentemente. Podría ser que este año empezaste a cuidar de no contaminar tu cuerpo y al planeta. O quizá enfrentaste tus mayores miedos o a tus demonios internos. No has encontrado trabajo, pero sí has conseguido entrevistas. O, ¿será que hoy te sientes más pleno, optimista y capaz de lograr tus sueños?

¿Crees que todo ello es gratis? ¡No! TÚ lo has logrado, mucho o poco para tu percepción crítica, no importa, pero TÚ lo lograste. Es momento de sentirte orgulloso de ti mismo. Apláudete y celebra con tus seres queridos. A veces, un pequeño cambio interno produce un efecto dominó que resulta en transformaciones importantes.esfuerzo

Esto es lo que se espera de nosotros, aprender y crecer, porque cuando nos vayamos de aquí, solamente nos llevaremos lecciones y aprendizaje; definitivamente nada material.

Este año pudimos elegir entre adoptar una actitud pesimista o más optimista frente a los desafíos mundiales que afectan a millones de personas. También podemos sentirnos víctimas o creer que podemos crear nuestra vida a pesar del caos exterior.

¿Fue un año de transición o de cierre de ciclos para ti? Sucedieron eventos que nos llevaron a cambiarnos de casa, dejar una relación de pareja infeliz o buscar un mejor trabajo, a recuperarnos a nosotros mismos, dejar de depender de otros,  superar sucesos traumáticos, o encontrar soluciones más creativas a los problemas, buscar ayuda profesional para atender temas o males físicos que ya no debían esperar más,  vencer obstáculos que impedían el logro de un objetivo o anhelo. En fin, hay tantas y tantas situaciones que este año salieron a la superficie para resolverse. También fue un año de logros y consolidación. El próximo año podremos consolidar lo iniciado, lo proyectado y realizar sueños que creíamos imposibles.

Cuando nos convencemos que para conseguir nuestras metas y sueños se requiere de un trabajo interno, y no depende totalmente del exterior, podremos lograr más con menos y mucho más rápido. Si lo aprendes, tus hijos lo aprenderán también, y mucho antes de lo que tu lo aprendiste, por lo tanto tus nietos y descendientes lo harán todavía más temprano en sus vidas. ¿No suena maravilloso ahorrarles a nuestros descendientes tiempo precioso al enseñarles a reflexionar en lo que necesitan trabajar interiormente para lograr sus sueños más rápido?

La reflexión interna constante nos ayuda a mantenernos enfocados en nuestros objetivos, en lugar de caer en las trampas del ego y el consumismo. Ayuda dedicar un tiempo al día a reflexionar en lo que deseamos lograr cada día y a mediano plazo, no solamente como individuo, sino a nivel familiar y, ¿por qué no?, también a nivel país y planetario.celebra-tus-logros-4

Te deseo un cierre de ciclo en armonía, paz, salud, amor y gozo con tus seres queridos. Y sobre todo, deseo que inicies un nuevo capítulo en tu vida en el cual valores tus talentos, maximices tu potencial, confíes plenamente en tus capacidades y en el fluir de la vida, pero ante todo, que reconozcas cabalmente que TU PUEDES, si dejas a un lado el ego que siempre está intentando someter para sí la voluntad y el poder personal que ya posees. Ámalo porque es parte de ti mismo, pero somételo a tu voluntad. RECUERDA QUE TU ESTÁS A CARGO.

Es el ego el que hace que te devalúes, te odies a ti mismo y no perdones, el que te exige lo inexigible, el que te hace que calles y no hables por ti mismo, y que lucha constantemente por gobernar tu vida de la manera más tirana. La respuesta radica en la aceptación completa de ti mismo. Con tu luminosidad y tu ego, tus virtudes y defectos, con esa voz que te detiene y te vapulea, o la que te anima y sostiene. Es el ego cuya soberbia te impide ser paciente, humilde, tolerar, perdonar, buscar ayuda, aceptar las circunstancias para fluir con la vida y no pelearte con ella. Porque cuando aceptamos a la vida como es y cumplimos con nuestra misión, fluimos y recibimos regalos maravillosos en compensación.

Te deseo unas felices fiestas, llenas de bendiciones y dones en abundancia.